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Generaciones condenadas.

Se sentó en la mesa del café Bruno, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:


Generaciones ofuscadas
se oyen gritos de rebelión
de unos pocos, solo aquellos
que tuvieron educación.

Generaciones ofuscadas
se oyen gritos de desesperación
de unos cuantos, todos ellos
a quienes la herramienta para luchar
se les negó.

Para luchar sin armas,
en una guerra de poderes,
quienes no se educan
son rehenes.

Rehenes de un fusil y un cañón.
Rehenes de una droga o el alcohol,
una imágen y una pilcha john le cok.

No son dueños de su libertad,
quienes fueron ultrajados
creciendo solo con una cara
de esta sádica sociedad.


Bruno.

Eclipsado.

Se sentó en la mesa del café Bruno, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:

Un eclipse de luna
se a parado en mi puerta,
una llama encendida
cada día me atormenta.
Un amor sin espinas,
eso me entregas.

Por qué no puedo decirte
que aun ellas
a mis ojos son perfectas.

Eclipsado por tu voz
resonante en mi cabeza,
por tus ojos, tus miradas.
Sos tan bella.

Eclipsado por tus mil y una facetas
cambiante, pero siempre sincera.
Eclipsado por tu boca, me hipnotiza, me provoca.

Eclipsado por lo que soy junto a ti.
Eclipsado, siempre eclipsado quiero vivir.

Bruno.

La carta que nunca entregué.

Se sentó en la mesa del café Bruno, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:

Amada mía, ¡qué lindo suena! Aún en un papel o en mi cabeza esas palabras llenan mi espíritu porque yo se que están unidas con vos, con tu hermoso nombre y tu maravillosa esencia.

Amiga, ¿no sientes lo que yo he sentido cada día que estuvimos separados durante los últimos años?.

Porque yo lo he sentido. Hay una parte vital de mí que se perdió. Traté de suplantarla. De engañarme, como si sin pies pudiera caminar. Traté de llenarla con trabajo, con amigos, con salidas, con vicios rotatorios, con cuentos y música, y seguía vacío, hasta anoche cuando te volví a ver, cuando tu perfume se metió en mis entrañas y empujo mi sangre para que mi cuerpo volviera a sentir ese calor, alejando al frío que me mantenía vivo, helado. Me miraste, me hablaste, me acompañaste y mi universo volvió a su eje. Fue como si el tiempo no hubiera pasado.

Mi vida volvió a tener sentido, no es que antes no lo tuviera, pero ahora era palpable.

Y cuando te fuiste, me quedé sombrío, esperando que volvieras. Sos más que una simple amiga, aportaste a mi vida dirección, belleza, alegría, tranquilidad, significado.

Muchos no lo podían entender y algunas veces caminaba entre ellos, pero incluso en mis horas más oscuras, yo sabía en mi corazón que algún día volverías, y mi mundo estaría completo otra vez, y mis creencias en Dios, en el amor, en las personas y el arte renacerían de las cenizas.

Mi ser, todo mi ser está roto ahora mismo. Y vengo acá bajo este manto de estrellas, nuestro lugar preferido, a escuchar el silencio y el eco de lo que solíamos ser.

Bruno.