Se sentó en la mesa del café Warinhari, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:
Tengo las manos heladas
ellas saben que algo le falta
las dulces curvas de tu cuerpo
suaves y candentes me dan calor
Tengo los labios secos
ellos saben que algo le falta
ese dulce néctar que al acercarse
me provoca un poco de ansiedad
Mi corazón tiene miedo
él sabe lo que es el temor
de amar y no ser amado
y de luchar contra el tiempo
Mis ojos se pierden a cada instante
que sé que vos llegarás
como si el tiempo que tendría que pasar
no se mueve hasta que toques a mi puerta
y todo vuelve desde un momento
ese punto que es el cero
pero siempre vale la pena volver empezar
para volver aflorar todo estos hechos.
Warinhari.