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La hormiguita violeta decide irse de la ciudad.

Se sentó en la mesa del café Arturo, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:

Exhausta de amor a hormiguita violeta. Piensa en lo que va a venir. No en el futuro, sino en lo que esta por llegar. Se da cuenta que tiene que estar en movimiento continuo para no olvidarse ni un día quien es y de donde viene. Para no olvidarse ni un segundo que nació para recorrer los caminos. Sin frenar en la frontera, ni en el continente, ni en el mar. Ni el conjuro de los brujos, la detienen.
La hormiguita violeta se aburre de la cuidad, por que en ella no hay por que vivir. La vida no vale, en la ciudad. Seres perdidos en su esencia, sin códigos, perdidos en la noche eterna. Tu tiempo es un momento, que no aprovechas. Tus ojos tienen el color gris del asfalto. La gente sufre por la calle. Hambre, dinero y otros extraños placeres.
Entonces decide marcharse al campo para tener aventuras. Para hacerse amigo de la tierra, para aprender de las plantas, para ver rumbear un arroyo celeste.
La hormiguita tiene el corazón roto, por varias razones. La primera es que confió en un grupo de hormiguitas psicodelicas. Que no lo supieron entender cuando su pecho se rompió en mil pedazos. Cuando todo tembló en su amanecer sin sol. Cuando se sintió mas solo que borracho en un la barra de un bar a las cinco am de la mañana.
Lo dejaron ir hacia ningún lado. No se animaron a tomar su mano para ayudarla a levantarse del suelo mojado y sucio.
Le duele ser abandonada. Creyó en conformar un grupo para afrontar el mundo con el mentón bien alto. Ella ahora los critica por que en verdad sufre la falta de su apoyo personal.
Pareciera que el camino de la hormiguita se hace duro. No tiene dinero, que quizas nunca lo tuvo. Pero ve lagrimas en sus ojitos, que no se sacan y marcan su cara triste.
Y decidió irse del hormiguero, sin ser consciente quizás. Decidió caminos que no eligió.
Pero también entiende a los que no la comprenden. A los que no coinciden en su momento y en su lugar. Por que elije respetar a todos los seres. Por que siempre aprende de todo lo que la rodea. Aunque le lleve tiempo. Por que a ella le gusta entenderse con todo y todos. No como un insecto idiota. Sino como un ser que abre las pupilas del corazón.
Y es ahora momento de partir, para dejar atrás el pasado.
Lo único que lo retiene en la cuidad es la mariposa naranja y negra. Sus besos, su color, sus ojos, su espalda, sus alas, sus antenas. La mariposa es su paz, su calma, su agua que baja fresca de la montaña. Ojala ella pueda seguir a la hormiguita que tanto necesita de sus almas unidas. Es la leña que arde en su hoguera. Cuando están juntos, se vuelven uno mas uno. Sus labios se pegan, y brota la madre selva en todo el mundo. Por que cada besito que se dan, germina una planta de flores hermosas y revolucionarias en algún rincón del planeta.
Su amor es genial, por eso la hormiguita piensa todo el tiempo en su enamorada mariposa naranja y negra. Como si hubieran nacido el uno para el otro.
La hormiga nunca habla desde su dolor, sino desde su aprendizaje. Por que ella nunca deja nada al azar, aunque arriesgue todo, aunque se congele la sangre que fluye en su cuerpo.
Lagrimas caen desde sus ojos perdidos, abrazó la leña prendida fuego. Y se quemó.
Ahora quiere darle ritmo a sus seis patas. Para ejercitar el camino, que siempre esta dispuesto a brindarte un gilgerito amarillo cantando, revoloteando por los alambrados. Que te ilumina la tarde. Que se vuelve optimista. Que te muestra el sendero a sierra maestra. Primera gran victoria del ejercito revolucionario de Ernesto Guevara. Soldado medico argentino, que arriesgo su vida por amor a la vida. Todo para no ver nunca mas, desigualdades en el mundo.
Si viera el ahora nuestra obsesión por no pelear por casi nada que diría?
Nuestros valores se venden en un negocio a todo por dos pesos. Y casi nada de generosidad, compartimos en la vida. Como si fuera algo inútil, como si fuera algo sin sentido, como si no existiera en nuestro mundo la verdad.
¿Se preguntara la hormiguita violeta por que no existe la verdad?.

Arturo.

¿Sobre quién quieres que escriba?

Se sentó en la mesa del café Arturo, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:

¿Sobre quién quieres que escriba? Escribo por que mis dedos dibujan con letras un cuento que esta por nacer. ¿Escribir sobre usted señor lector? no le dedicaría ni un renglón... pensa... yo me siento a escribir renglones que después serán paginas, paginas que después serán libros, libros que formaran parte de una biblioteca... ¿te caben las bibliotecas? a mi no me cabe estar en una biblioteca, me siento bien al aire libre sentado, en algún parque, me cabe flotar por el aire, me cabe ser pez en un cielo colmado de estrellas, me cabe sentirme una golondrinas llegando en primavera después de tan largo viaje. Me cabe no tener que esperar el ascenso a fin de año. Me cabe tomar una birra en parque centenario.
No intento buscar una idea fantástica, no intento descubrir cadenas con candados de ciegos cerrojos, escribiendo... intento... ¿digamos que intento? ser, un... ser. Creo que con pocas palabras se define un criterio y con miles de defectos, uno camina por la vida.
Así que no intentes que yo escriba sobre vos, ni siquiera lo pienses, por que solo escribo en un descuido, un descuido que nace del olvido, que nace en un sonido y recorre mis sentidos, digamos que siento un nudo en la garganta, que me provoca arcadas, y vomito mis palabras en una hoja cansada, que hace tiempo me espera sentada en el camino. Mientras el agua corre detrás de los peces de colores, yo unto el papel de seres y signos, desarmando el castigo que merezco en pan y vino. Pan y vino que vomito a destiempo, sin hora, sin manija, siquiera soy sangre de un mendigo, mientras escribo sentado o parado o perdido.
Escribir es el arte de estar al pedo, y bancársela. De no buscar una actividad aparentemente interesante. Ni siquiera escribo para enamorar una mujer. Escribo por que se me canta el orto, en fa sostenido. Y siento un extraño placer, generando una ficción en la cabeza de los lectores.
Si este cuento llego a tus ojos, es gracias a la falta de una actividad mas, o digamos menos, o mejor todavía seria aclarar que... nada. En la vida no hay que aclarar, hay que hacer. Equivocarse, enmendar el error. Para volver a intentarlo.
Si seguís leyendo este cuento es por que necesitas, de mis palabras. Que solo son sinceras a lo que suceden puertas adentro de mi cuerpo.
No soy enorme, pero peleo contra cualquiera. Soy artesano de mis momentos, que uno a uno se acomoda en mi presente.
En cualquier instante llega la brisa, y seguro que paso volando por delante de la luna llena.
En dirección al océano, y después... ¿quien sabe?... Por que la vida es así, una caja de sorpresas, que nunca ahí que subestimas. Por que la suerte llega en cualquier momento, llega en forma de viento. Y te saca a volar, como el cóndor en la montaña, que pasea por el inmenso cielo celeste. Un cielo que tiene el color del océano.
Y si no te gusta, o no es de tu talle, o el color no te convine, problema tuyo.
Yo voy por mi camino, expresando con golpes, que luego son letras, que llegan a tu mente.
Por que no me quedo tirado en un sillón, por que no dejo que nadie me maneje.
Soy un genio en disfrutar lo que se presente, soy un oportunista bien preparado para aprovechar los segundos. Te corro una carrera de doscientos metros y te puedo dar cien metros de ventaja. Por que seguro que en el camino me encuentro un amigo que me va a regalar una charla. Que es mucho más importante que competir contra cualquiera. Y te dejo corriendo solo.
No necesito medallas, ni diplomas, ni fotos, para decir que soy, o para que me crean, o para ser importante. Tampoco necesito un cuento para salir de pobre.
Estoy bien siendo como soy, dinero nunca tuve, por que yo soy lo que muestran tus ojos. Simple y sencillo, ando por los caminos de la vida. Sin auto ni moto, en bicicleta. Sin mostrar demasiado lo que tengo adentro. Ando a los tumbos. Aunque mi corazón va por una autopista a tu puerta. Y mis manos son muy virtuosas a la hora de tocarte. Me miras como si no supieras quien soy y quien fui.
Soy un ser extraño, iluminado, un poco loco, desafiante, y por sobre todas las cosas tengo dos alas enormes, que me llevan hasta el cielo. Y ya no quiero bajar, quiero planear en una nube ¿cual será mi próxima aventura? A que nido iré a molestar, ahora que ando huérfano. Por que no hay que detenerse más de lo debido, en cuestiones del amor. La vida es una sola, y lo de sola te hace muy bien por lo visto. Así que estoy en cornisa con mis alas listas, esperando que sople el viento. Una brisa fresca, a la que voy a cabalgar por décima vez. Esto de volver a empezar es cuestión de actitud. No hay sueños imposibles, no hay desgracias que duren mil años. Los trenes pasan a cada rato en la estación.

Pos data: este cuento esta dedicado a la memoria de todas las personas que engañan y se engañan preocupándose por hablar de cómo deberían ser los demás (“Cobardes”).

Arturo.

Soplandote una idea.

Se sentó en la mesa del café Arturo, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:


Y si la vida fuera nada mas, un instante, un segundo que ya llega. Que va venir, en este preciso momento. Y ahí que arreglársela para abarajarlo con las dos manos, o con los dos pies, o hasta con la boca. La receta esta borroneada, solo tengo una libretita donde anoto lo que ya paso, y nunca lo que va a venir. Salir a la calle a ver como alumbra el sol, en este preciso momento, o como enamora la luna. Quizas sera que hoy no tenes que dormir, demás. Para que mañana no te vuelvan a callar. Grita bien fuerte todas tus verdades, aunque no tengas voz, aunque estés errado, aunque sean locuras o simplezas. Y si la vida fuera nada mas que levantarse y mantenerse bien despierto. Y dejar de pensar en el dinero, dejar a un lado las recetas, dejar atrás los pasados, dejar de lado a los criticones. Y mostrar tu cara que resplandece como un girasol en medio de un campo sembrado.

Y si vos fueras mas que la ropa que te viste, mas importante que la computadora nueva. Y tus palabras dijeran cosas indescriptibles como "creo en el amor".
Y si mañana ser importante para la sociedad pasa un segundo plano, y pudieras dedicarte a entender que es lo que mas te gusta hacer en el día. Si aunque sea dudáramos de que todo lo que nos rodea no son mas que cosas, objetos.
Y si mañana te animas a cambiar, algo. Seria un buen comienzo.

Arturo.