Mostrando entradas con la etiqueta Sai'ke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sai'ke. Mostrar todas las entradas

Espejismos entre la máquina de ocasos.

Se sentó en la mesa del café Sai'ke, sintió el aroma, tomó un sorbo, miró el cuadro y luego dijo:


 

Baúl de recuerdos,
cofre de irracionalidad.
Pez que mordió carnada,
ave dispuesta a volar.

Y la llave que se extravió
en un abismo mas grande que el mar.
Podés sonreír, pero sin mirarme a los ojos.
Yo quizás piense siempre
en ese cielo al que no pude llegar.

Espiaste entre las agujas
segundos acercándose al final.
Por qué desesperarse?
si siempre hay una nueva tormenta
que nos viene a buscar.

Solo queda elegir un camino
y correr hasta el inevitable fin.
Correrías el riesgo de encontrar en mí
el vuelo que no esperabas,
equivocarse cuantas veces sea posible hasta morir...

Te alejaste aún mas,
yo observé tu vuelo rápido como semifusa.
Una partitura vacía que no pude interpretar.
Sentirse mejor, sin pretender olvidar.

Sonreí, pero no evites volver.
Me resigné a lo que no pude alcanzar.
Levantaste tu vista,
te atreviste a hablarme.
Así no podré olvidar tu nombre jamás.

No te atrevas a asumir que no lo siento,
si los miles de trazos en la pared fueron ignorados
mientras observaba el cielo para escribir el siguiente.
La máquina de crear ocasos
cerró y su espuma entre nubes dejó.

Si aún la lluvia nos parece amable
podrás vivir en mí.
Buscá tu felicidad,
dale tiempo al tiempo
mientras respiro este viento
donde unas hojas buscan su hogar.

Entonces el ave se cansó de pensar
de elegir siempre mal.
Pero ya no creo sea tan dificil
encontrar el equilibrio
creando un arpegio con el sonido del mar.

Sai'ke.

Fracaso hiperrealista y viaje eterno

Se sentó en la mesa del café Sai'ke, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:

 
Y así fue que partió,
su holograma acababa de nacer
y se esparcía entre las partículas del aire.
Le prometieron eternidad,
pero lo confundió su corazón
y entendió lo efímero que puede ser vivir.

Veía como se acumulaba el egoísmo.
Aplastaron con tanto rencor
y violencia sus palabras
como si poco importara su existencia.
Fue obediente,
por ende fue traicionado.
Había anidado en una nueva ilusión...

Encontró puertas que poco le pudieron ofrecer.
Vivía despierto entre sueños,
no respondía de sus actos.
Ni siquiera veía
que todo escapaba de sus manos...
Coleccionó los cristales desperdiciados
en esos días casi de averno.
Parte de su vida se fue
y nadie se lo recordó a tiempo.
Ni siquiera un absurda gesto
disimulado entre tantas risas.

El sinónimo de la vida
no pudo encontrar en tan irregular destino.
Viajando como un frío espectro
observó un espejo nadar.
Formas angelicales le recordaron aquella noche
cuando creyó morir en sus brazos.
Entonces olvidó aquél rostro
por el cual intentó sacrificar sus alas.
Quedando entre sus ojos el mismo reflejo
de la resignación y una eterna noche gris.


Sai'ke.