Ququiriquíes contentos.

Se sentó en la mesa del café Junnecus, sintió el aroma, tomó un sorbo y luego dijo:


Quince C, cornisa correspondiente…Cierto Cocorocó confundido cantaba:


Quiquiriquí!!!


Catalina contrariada, correspondió con quejas:
“¡Cuatro con catorce clavadas! ¿Qué carajo cacareás Cocorocó? ¡Calláte!
¡Quiero cama!


Cocorocó continuaba campante: Quiquiriquí!!! Quiquiriquí!!!


Catalina cavilaba con cara cansada…
“Creo que corresponderá castigarlo...
¿Cuál castigo corresponde?
¿Cornisa? Ciertamente…Casualmente cuento con cuerdas…
¡Cocorocó: quedarás colgando…!”


Cuando Catalina concurrió corriendo (queriendo castigarlo)
colapsó confusamente con Cocorocó que cacareaba con contumaz convicción.


¡¡¡Quiquiriquíiiiii!!! ¡Catapúmbate!...


Comenzó Catalina colisionando; Cocorocó culminó cayendo.


¡¡¡Quiquiriquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!


Cocorocó caía...


(Curiosamente continuaba cacareando cuando caía)


¡¡¡Quiquiriquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!


Catalina creyó captar que Cocorocó caía con cara ceñuda cual codorniz cocainómana con cataratas.


quiquiíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii


Cocorocó caía, caía, caía... Continuaba cayendo…


Quiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…………………….. ¡Crapf!


Concluyó contra calle Convención cuatro cuarenta casi Canelones. ¡Que contundente calzada! Cocorocó quedó como confraternizando cercanamente con cemento callejero (compacto cual Citroen C4 )


Culminó caida; cesó cacareo.
Cocorocó quedó convulsionando


Calle Convención quedó cortada; ciertos conductores cooperaron corriéndose. Cocorocó convulsionaba cerrando camino... conquistando centímetros centrales... comiendo calzada con cuerpo colapsado …




Catalina calculaba consecuencias con cara culpable. Contemplaba completamente confundiendose con cornisas cómplices.


Consiguió Cocorocó quedarse completamente quieto, como cesante.


Cornisa…Calle…Calzada…Concreto.


“¡Caramba!” concluyó Catalina


Correspondía concurrir corriendo con consternación. (Corrió cual colibrí cardíaco con cuetes conmemorativos colgando)


Catalina compareció con Cocorocó. Comentó con culpa:


“Cáspita…Que contrariedad…Que calamitoso contraste… quedaste cambiado querido Cocorocó…cuantas contusiones conservarás…”


Consideró que Cocororocó contaba con cuatro costillitas quebradas.


Corroboró que convenía conservar completa quietud. (Cocorocó continuaba con convulsiones casuales…)


Quédate quietito… como congelado… ¿Comprendes?


Cuestionó: ¿Cocorocó comprendería? ¿Continuaría consciente? ¿Captaría contextos?


Cocorocó convulsionó…quedamente, como queriendo confirmar que comprendía, que continuaba consciente…


Catalina conjeturó que quizás Cocorocó querría contar con conversación calmada... Consecuentemente comentó:


“Caíste Cocorocó... Colisionamos contigo contra cualquier cornisa.
¡Colosal caída…! Quisiera condonarte querido Cocorocó. Creo que cometí cruel castigo que corregiré convenientemente. Ciertamente cuento con conservarte como cantante. Que conste… quiero que continúes cacareándome… Considéralo como cumplido…
Catalina cabizbaja cambió considerablemente, confrontó ciertos comportamientos cobardes con conductas civilizadas que consideraba contrarias como coherentemente comentó.


¿Compañeros?


Quiso congraciarse Catalina…


Cocorocó convulsionaba contorsionándose cómicamente como queriendo contestarle cualquier cosa.


Curarás querido Cocorocó…Cuento contigo…Continuaras cantando… Créeme. Conozco casos…” (Catalina contó como ciertos cocorocoes caídos convalecientes que coexistían colisionados conseguían curar… Consideró que ciertamente continuaban cantando con corrección) “Comenzaremos cuidándote cariñosamente… Consagró ¿Quieres quedarte conmigo?


Cocorocó convulsionaba…


Canta Cocorocó. Contéstame…Cuento contigo…Compensaré con creces ciertos castigos que comencé: Concédeme que cacarearás campante como Carusso con cresta. Cacarearé contigo. Contribuiré con cornetas. Compondré con criolla cualquier canción que consideres comprometida. Cacarearemos contra corriente con cánticos contestatarios. Conformaremos coros (Concretamente contrataré cantantes que cacarearán contigo) Cuando quieras comenzaremos querido Cocorocó.


…continuaba Catalina queriendo contentarlo…


“Que cómico querido Cocorocó: Cuando caigas convendría que consideraras colocarte casco…”


Cocorocó, cuya cresta colgaba caduca, continuaba callando:


¿Curarás querido Cocorocó…? Quisiera que contestaras…


Cuando Catalina contó catorce convulsiones contempló conveniente comunicarse con cacareos concretos. Quizás cacareando consiguiera convencerlo…


“¡Como quieras: Cantaré!” concluyó. “Quizás contestes…
Comenzaré con cacareos cortos: ¡Quiqui, Qui!”


Cocorocó callaba como complacido. Catalina creía que cacareando con convicción Cocorocó cacarearía concomitantemente curándose quizás como consecuencia colateral…


“Quiquiriquí. Quiquiriquí... Continuaré cacareando…”
Catalina creía contribuir…
Cocorocó continuaba callado, quieto, como conteniendo convulsiones…
“Quiquiriquí. Quiquiriquiiiiiiiiiiiií.” Cantó Catalina.
Cabe considerar que Catalina cacareaba compenetrándose completamente…
“Quiquiriquí. Quiquiriquiiiiiiiiiiiií.”


Cierta cacatúa colorada que casualmente circulaba, quizás confundiéndola con canario comunicó:
“¡Cuidado comadre! Quítese... Camión cercano confluye con celeridad. Córrase. ¡Cuidado!”


Quiso Cristo que Catalina consiguiera correrse.


Cocorocó continuó quietisimo, congelado, contrito…


Colosal camión convergió colisionado (ciertamente contra Cocorocó que continuaba caído). Crack cric. Crick crac…Caput. Consecuencia: Cocorocó cadáver consumado.


Catalina casi catatónica comprendió que colosal camión concretaba con creces catástrofe quizás concebida. (Como contrapartida Cocorocó cadáver cubrió con caca cuatro cubiertas cuando colisionaron)


Catalina colérica canalizaba calificando: “¡Conductor cretino! Cagador. Cobarde…”


Quizás con certeza consideraba que canal Crónica comentaría: “Criminal camión con contenedor comprime con cuatro cubiertas cuerpito con cresta” (Convengamos: cresta compatible con Cocorocó caído)


Claramente carraspeaba Catalina que quedó cotejando con culpa controvertidas conductas queriendo considerarlas.


Condescendió…


Como corolario Catalina culminó cocinando. Cocorocó caliente, completamente cubierto con condimentos, contribuyó con carne…


Catalina conmovida consideró: ¡Cuantos quiquiriquíes contentos cantaste querido Cocorocó! Conmemoró cacareos cenando contenta con coca cola cortada con caña.




Conclusión: “Comer constituye cierto consuelo”. 

Junnecus.

3 comentarios:

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  2. publique algo y dps lo borre sin querer, o se borro solo, no sé.

    -codorniz cocainoma con cataratas

    -colibrí cardíaco con cuetes conmemorativos colgando

    -cacatúa colorada que casualmente circulaba

    me gusta es la fauna tipica uruguaya

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  3. Minimamente puedo decir que es raro!! me gusto mucho por eso, es algo distinto y el tedioso quiquiriqui ... me convencio de nunca tener un pajaro jaja

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